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Monteo Dominical Lunes, julio 25, 2005

Posted by El Edu in La Cotidianidad de mi Vida, Mountain Biking.
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OK, 2nd try, porque ayer, por idiota, presioné back y se me borró todo lo que había escrito. Aquí va:

Aquéllo era un espectáculo impresionante. De entre los arbustos, en la ladera de la montaña, se asomaba una pálida pierna por encima de la bicicleta, mientras se escuchaban unos gritos de terror emitidos por aquel ser. Al parecer era cierto. Se encontraba en grandes apuros. Pero, al llegar a su lado, me vi abrumado por una gran disyuntiva. Mis piernas flaqueaban, perdía el aliento, y los sentimientos que llevaba por dentro amenazaban con salir a relucir, osando despertar la ira de aquella criatura. Mientras las ganas de ayudar me impulsaban hacia él, una sonrisa se dibujaba en mi rostro y, sin poder contenerme, rompí en incontenibles carcajadas dignas de Goku… Y allí yacía Carlos, incrustado en la maleza, rodeado de guao, y con la bicicleta encima de él, sin poder salir de aquél embrollo. Armándome de coraje, logré ayudarlo a escapar del abismo, entremezclando ráfagas de fuerza con explosiones de risa, mientras unos resoplidos apenas audibles se escuchaban a mis espaldas. Era Pablo, quien se había desplomado en el trillo y reventaba de risas. Así pasamos un buen rato riéndonos efusivamente, acompañados por el árbol parlante. A unos quince mtros de altura, en la cima de una mata, se encontraba un niño quien, a nuestro entender, debía ser poseedor de algúm grave retraso mental, ya que mientras estuvimos en aquél paraje se mantuvo expresando sus deseos de abalanzarse si no le ofrecíamos una de nuestras bicicletas como regalo. Aparentemente ya se había hartado de los clásicos “¡biciclista, dame algo!” y “¡los Reyes” para obtener algún tipo de inmerecida limosna.

Cuando recobramos fuerzas, retomamos el camino que nos llevaría de vuelta a casa, mientras recordábamos tan jocoso momento gracias a laestupenda pirueta de Carlos.

Recuento del día:

– Como siempre, fuimos Pablo y yo, pero acompañados esta vez por el famoso comediante Carlos Sánchez.
– Carlos tenía una gorra que se la debe haber regalado el sereno de su casa.
– Hacía un calor del diablo.
– El clásico “¡dame algo!” fue acompañado por “¡los Reyes!”.
– Frente al letrero que leía “Juan Pozo, superbisor de arcalde” se encontraba un señor con una gorra que tenía bordada la frase ALCALDE, por lo que asumimos que era el susodicho funcionario.
– Carlos se tripió a todo el local que le pasó por el lado, culminando con “¡voten por mí!”.
– Cuando nos encontrábamos en el colmado, disfrutando de una deliciosa Bohemia al final del recorrido, reparamos en el hecho de que el mountain biking produce los mismos efectos que la marijuana, ya que lo deja a uno cansado, asueñado, atontado y con una risa idiota. Claro, que sólo se necesitan unas 3 horas más para producir el mismo efecto, así que no creo que se difunda mucho su uso con estos propósitos.

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