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La Vieja de la Argentina Miércoles, agosto 17, 2005

Posted by El Edu in La Cotidianidad de mi Vida.
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Volvía de casa de Doña Dinorah a eso de las 11 PM, inmerso en la psicodélica música de Obscured By Clouds, cuando vi una espectral figura que parecía caminar hacia mí y cuyo resplandor contrastaba con el oscuro trasfondo. Reduje la velocidad, aterrado por la aparición, y a la vez lleno de curiosidad y con el deseo de descrubrir qué era aquéllo. Lo que vi me asustó más aún. Su cara estaba cubierta por una túnica blanca, acentuada más aún por la luz del único farol encendido en ese tramo de la Avenida República Argentina. Venían a mi mente los recuerdos de La Reina de las Américas, La Ciguapa, y otras leyendas dominicanas. Cualquier otro día hubiera acelerado (relativamente… es la camioneta) hasta llegar a la seguridad de mi hogar. Pero no hoy. Armado de valentía (y deseoso de encontrar un tema para mi blog) di la vuelta en mi calle y me lancé a enfrentar a aquel ser desconocido. Mi corazón latía sin parar; mis manos se aferraban al volante, listas para realizar cualquier giro necesario para evadir a la Creatura; y mis ojos abiertos como un goldfish (sí, cheesiest símil ever!) exploraban atentamente la circundante umbra, prestos a detectar la extraña figura. La divisé no muy lejos de donde la había avistado por vez primera. Mantenía su paso constante, aunque lento, lo que me permitió observarla con más cuidado. Su rostro era el de una anciana, demacrada por el peso de años de sufrimiento y miseria. En sus manos sostenía una funda, la cual parecía estar llena. Y así continuó su camino, sin siquiera levantar la vista para enterarse de quién era aquel extraño que la examinaba con la vista. Tuve que dar la vuelta más adelante para volver a casa, por lo que tuve una última oportunidad de apreciarla.

¿Qué horrendo crimen habría cometido esa señora que la obligaba a hacer penitencia divagando por esos lares a esas horas de la noche? ¿Acaso había perdido el juicio por culpa de un hijo drogadicto descarriado que había matado a su familia? O quizás era un producto más de este fallido sistema guebrnamental que rige nuestra nación desde sus inicios y que nos lleva a todos poco a poco a desquiciarnos.

Cualquesea la razón, probablemente nunca la sabré. Pero por su hábito de caminar, la zona en que se encontraba, y la funda que llevaba en la mano, he llegado a pensar que tal vez sea la amante furtiva de otro personaje del folclore dominicano conocido por muchos como El Hombre Funda.

Ciertamente, no era una Reina. Y de seguro que no estábamos en las Américas. Pero La Vieja de la Argentina sí estaba allí. Y así quizás siga por el resto de sus días, deambulando sin rumbo fijo, buscando redención y paz espiritual.


Listening to Pink Floyd – Obscured By Clouds (1972)Pink Floyd - Obscured By Clouds

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