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La saga de los documentos: pura burla burocrática Miércoles, mayo 3, 2006

Posted by El Edu in La Cotidianidad de mi Vida.
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Fatalidad

El sábado en la tarde extravié mi cartera, con mis documentos de identificación personal, tarjetas de crédito y dinero. Recién el domingo en la mañana fue que me di cuenta de que no la tenía, momentos antes de irme a la playa hasta el lunes. Busqué desesperadamente en mi cuarto, entre mi ropa, en el canasto de la ropa sucia, alrededor de la computadora, dentro del carro y de la camioneta, sin éxito alguno. Fui al Nacional de la Lope de Vega, donde pensé que podía estar, pero no la tenían. Resignado, volví a casa a cancelar las tarjetas; la cédula y la licencia lo dejaría para luego. Es irónico cómo se hacen más difíciles los trámites a medida que se acerca uno al gobierno dominicano.

Lo primero que hice fue cancelar la tarjeta de Bank Of America (para evitar una muerte lenta en manos de Papa). Una señorita muy amable hizo todo el proceso en unos pocos minutos. Luego, debía cancelar las del Banco Popular, una, extensión de la de Papa, y la otra, extensión de Las Damas (de la finca). Ahí se fue complicando el asunto. Como 20 minutos hablando con un operador que parecía querer obstaculizarnos en vez de ayudarnos, hasta que, finalmente, bloqueó ambas. El aspecto financiero estaba resuelto.

Burocracia extrema

Ayer fui al Palacio de la Policía Nacional a poner la denuncia de la pérdida de la cédula y la licencia. Una ineficiencia atroz. Un grupete de personas esperando su turno y sólo dos empleados tomando las denuncias entre los numerosos paseos que daban fuera de la oficina. Estuve a punto de irme de allí y de volver en otro momento, pero me convencieron de quedarme y al poco rato me atendieron. Me dieron mis dos denuncias, pero debía certificarlas. Podía hacerlo allí mismo, de forma "fácil" (según me informó el mismo agente que me atendió) o podía ir a comprarlos al lugar correcto, en Villa Juana, en la Paraguay, y volver al Palacio para que la certificación. Opté por esta última, y se me hizo fácil elegir porque había dejado el dinero en casa, por lo cual no tenía más opción. Decidí continuar los trámites al día siguiente.

Esta mañana fui a la Junta Central Electoral a buscar el duplicado de la cédula. Tuve que parquearme a 3 cuadras del edificio, pero era comprensible, dada la proximidad de las elecciones. Me estacioné frente a la estación de bomberos de Santo Domingo Oeste y caminé hasta el lugar. Me indicaron dónde ir y a los diez minutos estaba saliendo de allí cédula en mano (claro, hay que votar).

Como era temprano, decidí comprar los impuestos para la licencia. Conseguí un excelente parqueo al frente del edificio subí al tercer piso, donde vendían los impuestos. Hice mi fila y pagué los RD$80 correspondientes. Me mandaron al primer piso, donde había un policía con un escritorio encaramado en unas gradas recibiendo las actas. Me dice que tengo que llevarle una copia de la cédula. Apropiadamente, en el sótano hay una fotocopiadora. RD$5 me cobraron. Guarda la mía y me dice que vuelva el viernes de 12 a 3. Asombrado, le dije que tenía entendido que debía llevarla de vuelta al Palacio. "Amigo, allá no se hace eso ya, es aquí", me dijo. Insistí de nuevo diciéndole que eso era lo que me habían dicho en el Palacio. "Pues tenga, llévesela entonces, si usted sabe más que yo". Tuve que respirar MUY profundo para que no me fueran a meter preso por tirar al policía desde allá arriba. Le devolví la hoja y le pedí amablemente que me explicara el resto del proceso, lo cual hizo de mala gana. Salí, le di RD$15 al parqueador, me monté en mi carro y partí.

Fui a AMET a buscar la certificación de licencia no retenida (increíble). Cuando pensaba que ya iba a terminar los trámites, me informaron que debía ir a Impuestos Internos a comprar unos sellos para luego volver y que ellos me dieran la certificación. Ese fue el colmo, la gota que rebosó la copa. La cúspide de la ineficiencia. Me llegaron imágenes a la mente de todos los políticos dominicanos riéndose a carcajadas de mí y sintiéndose satisfechos de otra obra mal realizada. Salí de allí sumamente enojado y convencido de que no sacaría ninguna licencia de nuevo.

Camino a casa, me la pasé analizando el porqué de tantos pasos innecesarios y de tantas manos envueltas en el proceso. Pero ahí está la clave. Cada paso le da trabajo a una veintena de personas, quizás más. Los empleados que venden los sellos, los que guardan las actas, los policías de cada lugar, los de la fotocopiadora, los de mantenimiento, los vendedores ambulantes, los parqueadores, los buscones, y otros más que desconozco. Y el único que sufre es el ciudadano que tiene que soportar ese abuso mental y económico por parte del Estado. Y agradecido estoy de tener carro, porque no quiero imaginarme las vicisitudes que sufren quienes tienen que hacer este proceso utilizando el transporte público.

Y lo peor es que no ha terminado…

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Copyright Eduardo Suero

Comentarios»

1. César, El - Viernes, mayo 5, 2006

deberias mandarlo a un periodico esto… no va a resolver nada, pero quizas puedas convertirte en un tipo de vigilante o algo, hasta te buscas un pseudonimo ahi y todo lo demas..

2. alicia - Jueves, junio 8, 2006

a mi me paso to eso, yo fui directamente a sacar el duplicado de la cedula, y consegui la licencia con contactos del chofer de mi casa, que a su vez conocia a un pana de una escuela de choferes. me dieron los papeles de Impuestos Internos y na cogi a buca mi licencia. muy fuerte hacerlo ‘the right way’!


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